Diseño de Interfaces: Más allá de lo estético
Gran parte de lo que hace que una página web tenga éxito es su diseño. Además de aportar contenidos de calidad, éstos deben ser presentados de una forma atractiva y organizada, buscando crear una experiencia positiva para el usuario. Para conseguirlo, el diseño debe aportar función además de forma. Más que crear una capa decorativa sobre la cual plasmar el contenido, el proceso de diseño ha de contemplar también factores como la usabilidad y la invisibilidad.
Buscando un Diseño Invisible
Uno de los elementos que constituye un gran diseño es su “invisibilidad”. Según Francisco Inchauste en The Smashing Book #2, un diseño se considera invisible cuando resulta tan intuitivo que no requiere esfuerzo alguno por parte del usuario. Un ejemplo de ello es el uso de los relojes. Pese a que tienen un diseño muy complejo, tras cientos de años han pasado a formar parte de nuestras vidas de tal forma que damos por sentado su existencia.
Un buen diseño, cuando está bien elaborado, se hace invisible. Sólamente cuando se hace mal es cuando lo notamos.
- Jared Spool
Cuando un diseño pasa a ser invisible, el usuario puede entonces centrar sus esfuerzos en lograr su objetivo primario, sin que la interfaz sea un obstáculo. Esta mentalidad forma parte de la filosofía de centrarse en el usuario, y diseñar en torno a cómo piensa y actúa. Se deben entender sus necesidades, y cuál es la forma más sencilla de satisfacerlas rápidamente.
Organizar el Desorden
Un elemento importante a tener en cuenta en el diseño de una interfaz es el desorden. Por desorden se entiende todo aquello que no es necesario para que el usuario complete su objetivo, y constituye una barrera en la usabilidad del diseño. No sólo se refiere a elementos visuales, sino también a campos innecesarios en un formulario, demasiadas etapas en un proceso de compra, o incluso a una larga distancia en clics del contenido solicitado. Es importante mantener cualquier distracción alejada del usuario, eliminando tareas innecesarias y simplificando los procesos cuanto sea posible.
Un Entorno Familiar
La utilización de elementos familiares también contribuye en gran medida a crear una interfaz invisible y utilizable. Para ello se utilizan técnicas que se basan en ofrecer al usuario un entorno con el que ya está familiarizado, incorporando elementos de los cuales se intuye su función. Dos prácticas notables son el uso de patrones y metáforas.
Los patrones se refieren a una organización del contenido típica, de uso generalizado y por tanto conocida de antemano. Con ello se busca ofrecer al usuario un entorno estandarizado, que ubique los diferentes elementos en lugares comunes y de fácil acceso. Las metáforas por su parte, consisten en la representación de funciones mediante el uso de elementos reales conocidos. Un gran ejemplo de una metáfora es la papelera de reciclaje de Windows, la cual busca almacenar elementos desechados.
Conclusión
Un proceso completo de elaboración de un diseño web conlleva más que crear la apariencia de sus elementos. Cuando entran en juego factores como la usabilidad o la estructura, dicho proceso pasa a consistir en crear una experiencia de usuario positiva y agradable. Para ello hemos visto cómo existen muchos elementos y herramientas a nuestro alcance, gran parte de ellas derivadas del diseño gráfico en general. Para lograr un diseño totalmente intuitivo, hemos de conocer al propio usuario primero y diseñar desde su punto de vista, para lograr satisfacer sus necesidades.



